Prostitución: La otra cara del Sexo

Julio 2nd, 2009  Tagged

Patio de atrás del sexo

Por Magdalena González *

La autora examina “el imaginario social prostituidor” y la fantasmática patriarcal masculina que sostienen la explotación sexual de mujeres.

Una vez fundada Roma, Rómulo convoca a gente de otras comarcas para poblarla. En su mayoría concurren delincuentes, buscando mejores oportunidades que las que tienen en sus pueblos. No asisten mujeres. Entonces, los romanos convocan a los pueblos vecinos a una gran fiesta, pero estos vecinos, advertidos de la peligrosidad de los romanos, no aceptan la invitación. Sólo los sabinos, gente trabajadora y guerrera, llegan al festejo. Según un plan preconcebido de apropiación, en determinado momento los romanos se lanzan sobre las mujeres jóvenes y las secuestran. Tiempo después los sabinos, habiendo preparado su ejército, vuelven para rescatarlas. Pero ya las jóvenes estaban embarazadas o habían parido hijos y “quedarían unidas con ellos por el vínculo más dulce que pueda enlazar a los seres humanos, el de la maternidad. Debían por consiguiente moderar su rencor y dar sus corazones a aquellos a quienes la suerte había hecho dueños de sus personas” (Tito Livio, Historia de Roma, Madrid, ed. Spes).

“Los mitos cumplen una doble función en la cultura, el intento de respuesta a los enigmas que nos presenta la vida y el ocultamiento de la violencia para la justificación de algún sistema social” (New Larousse Encyclopedy of Mithology, Hamlin, Londres): es necesario no perder de vista ni la riqueza de la ficción alegórica ni la justificación y el ocultamiento de los sistemas opresivos que portan los mitos, por ejemplo el mito del Rapto de las Sabinas sobre la fundación de Roma. Su argumento refuerza a las mujeres en un lugar que aún ocupan: el de tolerar la violencia de la apropiación indebida; reforzar la unión hombre-mujer sin objeción posible de parte de ella en función de un rol que debe estar por encima de todo: la maternidad.

Este modelo de abuso, de violencia, de apropiación y de engaño es el que sostiene la explotación sexual a lo largo de la historia.

Es sólo un ejemplo de los mitos patriarcales que impregnan nuestra cultura, manipulando las mentes de los sujetos para lograr apropiarse de las riquezas de los pueblos y los cuerpos de las mujeres, que operan como mercancía: un bien más. Esto nos introduce en el tema de las mujeres como preciado botín para satisfacer a ese tipo de cultura. Según Marx, no entran ni siquiera como valor de cambio, sino de uso.

Esta característica de uso se conecta con la apropiación de las mujeres en general y, en el extremo de este continuo, prostituirlas.

Hay factores que son clave para la existencia de la prostitución:

- El sistema patriarcal productor y reproductor de la opresión, esclavización y muerte de mujeres, y básicamente de las mujeres a quienes prostituye.

- La demanda del prostituidor cliente, que determina la existencia de la prostitución.

- El imaginario social prostituidor.

- Las crisis económicas.

- El capitalismo en su fase neoliberal, como productor de esclavitud.

- El prostituidor reclutador, personaje clave para destruir la resistencia de las mujeres con el objeto de ingresarlas a la prostitución, llegando incluso al secuestro. Estos personajes, mediante extraordinarias maniobras manipulatorias que, como dice Masud Kahns refiriéndose a los sujetos perversos (Alienación en las perversiones, ed. Nueva Visión, 1987), exigen y consiguen de sus víctimas “la suspensión de la discriminación y la resistencia, en todos los niveles de la culpa, la vergüenza y la separación”.

- La globalización que propicia las redes internacionales de tráfico, produciendo el brutal incremento del secuestro, tráfico y muerte de jóvenes, niñas y niños.

- Los medios de comunicación masiva, que inducen y ofrecen modelos sexuales prostituidores, actuando sobre el imaginario social y favoreciendo la dominación proxeneta. Así se consolida la opinión pública afín a la prostitución, y se genera también su expansión, produciendo en este caso una réplica masiva de lo que hacen los proxenetas, en lo individual, para socavar la resistencia de las mujeres que prostituyen.

- El tráfico de mujeres avalado por los Estados y el sistema patriarcal-neoliberal favorecido por la globalización pretenden hacer pasar la explotación sexual como si fuera trabajo, buscando legalizar el poder obtenido mediante la violencia y el secuestro, y así incrementar aún más sus ganancias.

- La participación de sectores de los gobiernos vinculados a las redes de tráfico de mujeres que, a su vez, se relacionan con los demás tráficos (drogas, armas, etcétera).

El imaginario social prostituidor es una muestra de lo instituido. Veremos cómo la mujer está colocada en el lugar del goce del otro, no en el lugar del deseo del otro, en algunos comentarios de un grupo de hombres entre 26 y 36 años, en el curso de una investigación de imaginario social realizada con técnica de grupos motivacionales.

“Un cliente se transforma en un cliente porque paga. Está haciendo una transacción comercial.” Cuando una persona está cometiendo abuso de otra, el pago por el abuso no lo transforma en acto comercial; es un acto que priva a la otra persona de su lugar de sujeto, por lo tanto de sus derechos humanos. El pago, así, es un acto de perversión: no se pueden comprar personas.

“La mujer de uno no puede hacer cosas que la prostituta puede hacer.” La mujer en situación de prostitución tampoco puede “hacer cosas” sin sufrir daño, agravado en el caso de ella por la frecuencia y por la diversidad de prácticas perniciosas que se le exige que cumpla.

“Hay cosas que moralmente no se hacen con una persona querida, pero que con una prostituta ni lo pensás porque está para eso, no lo vas a hacer con la madre de tus hijos.” Aquí encontramos dos aspectos disociados en la cultura patriarcal y en el individuo: la sexualidad cosificadora y el amor; el primero, depositado en la mujer prostituida, y el segundo en la mujer-madre. Además, se trata de una doble moral. Lo que él considera inmoral de sí mismo se lo impone a la mujer prostituida, obligándola porque le paga, y deposita en ella su propia inmoralidad. Lo que para estos varones no es “moral” con la persona querida es su sexualidad de dominio: con la mujer a la que prostituyen, esa “inmoralidad” queda negada.

“Yo no creo que la prostitución sea un mal. Es un mal que se lo haga público, porque puede afectar a tu familia. ¡Si vos tenés una hija y ve por la tele que se gana tanta plata haciéndolo! Y no se ve que se las atormente todo el año.” Este varón entiende que sería un mal si una hija de él cayera en esto, pero no considera que sea un mal para las que no son cercanas a él. Tiene conocimiento de la realidad: sabe que ganan plata; también sabe, pero en forma sepa- rada, que es “un tormento”. Con esa disociación justifica la acción del prostituidor y el sistema proxeneta.

“El hombre puede recurrir a la prostituta por necesidad sexual o porque le gusta. ¿Sabés por qué? Por la fantasía que uno tiene, tal vez tu novia no te hace ciertas cosas. Y vos sabés que a la otra mina le decís ‘Hacé esto’ y lo hace, porque vos le estás pagando. No te van a decir: ‘No, yo no lo hago’. Y es una fantasía que el tipo quiere que se le cumpla. Mis amigos fueron todos porque dicen que son tremendas. Bah, tremendas en el sentido de que hay morochas muy lindas. Las brasileñas son muy lindas, y las venezolanas.” Cuando este hombre expresa “‘Hacé esto’, ella lo hace porque le estás pagando”. El imaginario social prostituidor es una muestra de lo instituido. Veremos cómo la mujer está colocada en el lugar del goce del otro, no en el lugar del deseo del otro, es lo “tremendo” de sus fantasías pero, sobre todo, lo excita saber que ella está obligada a realizarlas: otra vez vemos la sexualización de la inermidad y del ejercicio del poder. Pero él no lo reconoce en sí mismo. Lo “tremendo” es desplazado y depositado en ella. El mismo hace un intento de rectificación poniendo el énfasis en la belleza cuando dice: “Bah, tremendas… son muy lindas”.

“Ahora que las mujeres se liberaron, uno no tiene necesidad de ir y pagar. Te ahorrás el costo.” Este joven ironiza sobre el rol de la joven que se avenga a mantener relaciones sexuales, y en general sobre la liberación sexual de las mujeres: es mal visto que ellas elijan libremente acerca de su comportamiento sexual, porque de esa manera ellos pierden el control, y muchos hombres no toleran esa pérdida, pues no accedieron a una independencia interna tal que les permita relaciones de paridad y confianza. Nuevamente vemos cómo se equipara a las mujeres liberadas del control masculino con “putas”, que en este caso no les cobran. La libertad sexual de las mujeres es entendida e implementada por estos varones como la ventaja que ellos tienen ahora para acceder a relaciones sexuales; las consideran aptas para actos sexuales casuales, con la connotación de desechables. Es otra instancia de control y dominio.

No obstante, el prostituidor-”cliente” puede necesitar a alguien que lo mire en su acto: exige un ser humano, él sabe que ella no es una cosa, pero su goce consiste precisamente en rebajarla a una condición de uso: la trata como objeto, pero espera y exige que ella, como persona, ponga la mente y el cuerpo a su servicio. Necesita de la sensibilidad de ella para satisfacer su goce, es decir, su destructividad; y la necesita, además, como testigo de su acto. Trata a las personas, sabiendo que son personas, como si no lo fueran; denigra a la mujer en tanto ella realiza actos humillantes: ese acto denigratorio, el acto de destruirla como sujeto, le produce placer.

A veces buscan mujeres por su belleza o por su educación. Estos casos evidencian que valoran a la mujer como botín: lo que ellas representan. El nexo es emblemático: él, si “la tiene”, participa ilusoriamente de las características de ella.

Este lugar desde el cual se puede acceder a la degradación del otro produce la degradación del varón en cuestión como sujeto mismo (S. Freud: “Sobre la más generalizada degradación de la vida amorosa”). Por eso la existencia de la prostitución y, en este momento, su expansión, tienen graves efectos en la cultura y la sociedad.

Es necesario advertir sobre las consecuencias que tienen estos comportamientos en las mujeres prostituidas (Magdalena González, “La otra tortura”, Página/12, sección “Psicología”, junio de 2005). En muchos casos, estas consecuencias son comparables a las de las personas que han sufrido tortura física y psíquica, llegando al suicidio; también, a ser víctimas de asesinato por parte de los proxenetas y prostituidores-”clientes”.

Además de los casos de prostituidores-”clientes” que, en formas difíciles de imaginar, torturan a mujeres en situación de prostitución, en todos los casos se da el proceso de desubjetivización, lo que dos mujeres en prostitución describen así: “Los clientes a veces te tratan bien, pero siempre te dan a entender que vos sos lo que sos, nunca vas a ser otra cosa”; “Te sentís basura, ellos te dejan su mierda adentro”. Esto es considerado por Jacques Lacan el peor lugar: ser objeto del goce del otro. Las mujeres sometidas a la situación de prostitución estarían, no en el lugar de objeto de deseo, sino en el lugar de objeto de goce sádico.

El o la proxeneta han manipulado a la joven reclutada para que ilusione estar en el lugar de “la piola”, mientras ocupa el lugar de resto para ellos, para los clientes y para la mayor parte de la sociedad. Ellas viven esa dualidad mediante un proceso de renegación, intentando sostener la ilusión, pero cuando logran integrarse y desilusionarse, lo expresan así: “Las gilas somos nosotras”.

Se viene incrementado la exigencia de los prostituidores-”clientes” a los proxenetas: así, pueden requerir mujeres cada vez menores, hasta niñas y niños pequeños. La falta de límites ha ido más allá del horror: hay varones que solicitan y obtienen bebés para abusarlos sexualmente. En estos casos está bien claro que lo que cuenta es, antes que una atracción sexual hacia los niños como tales, el goce de la inermidad, la inocencia, el sufrimiento del sujeto, el poder ejercido sobre criaturas victimizadas que ni siquiera saben qué está sucediendo.

Dice una mujer en prostitución (Integrante de Ammar, Asociación Argentina de Mujeres Meretrices Argentinas): “No hay diferencia entre la prostituta de lujo y las de la calle: los golpes son los mismos golpes, las quemaduras son las mismas quemaduras”. Y otra mujer, prostituida en el más alto nivel social y económico, dice: “En esto, límites no hay”.

Se trata de la exploración perversa, sin límites, del otro (contando con la impunidad conferida), y el deseo de dañar, de herir, de vejar la inocencia. No existe, en tal falta de límites, sino la comprobación de un poder. No hay ley psíquica y no hay peligro desde la ley social: la sociedad no la procesa esta destrucción, la reproduce, y la depredación de los más débiles no tiene freno.

En el interjuego permanente entre la sociedad y el individuo, la prostitución, como las guerras, puede verse como una forma social de la pulsión de muerte. Y podemos preguntarnos, desde la teoría freudiana: ¿es la prostitución una forma degradada de la pulsión de muerte? ¿Es el “patio de atrás” de la sexualidad?

En el mundo, anualmente, alrededor de cuatro millones de mujeres y niñas son ingresadas a la prostitución. En la Argentina, cientos de ellas son secuestradas y desaparecidas por las redes de proxenetas, y muchas han sido y están siendo asesinadas. Como expresaron los jueces del Juicio de Nuremberg sobre los crímenes de lesa humanidad, no se trata de problemas individuales, sino de un sistema que los produce.

Convocante de la campaña “Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución” .

http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-127578.html

La astrología en la empresa.

Junio 29th, 2009  Tagged

“El signo del Zodiaco, un requisito más para encontrar trabajo”

  • Los sindicatos aseguran que no se trata de discriminación

Actualizado martes 03/02/2009 19:29

Viena.- “Buscamos personas a partir de los 20 años de edad para un trabajo de ventas con los siguientes signos astrológicos: capricornio, tauro, acuario, aries o leo“. Así rezaba un anuncio del periódico regional de Salzburgo ‘Salzburger Nachrichten’, ciudad donde una empresa austriaca busca que sus empleados cuenten con el favor astral para desempeñar su trabajo.

La firma, que forma parte del negocio de los seguros, ha decidido elegir a su personal según su signo astrológico porque la estadística confirma que los mejores empleados coinciden con ese perfil astral, según explicó un portavoz de la empresa a la emisora pública ORF.

“Hemos analizado nuestros empleados en todo el país y los mejores casi siempre eran de unos de esos cinco signos. Entonces nos dijimos: limitemos la búsqueda“, señaló el representante de la empresa, cuyo nombre no ha sido revelado.

Los sindicatos austríacos aseguran que no se trata de ningún acto de discriminación porque en el grupo de los cinco signos los posibles candidatos pueden ser jóvenes, mayores, hombres y mujeres, entre otras características.

“Es una limitación pero no una discriminación”, explicó Angela Riegler, experta en derecho laboral de la Cámara de los Trabajadores de Salzburgo.””

Comentarios.

Aparte de una mera curiosidad estadística, nunca he permitido que los determinismos más o menos globalizados en tendencias arquetípicas de distinta índole, influyeran en mi vida, en mis decisiones y en mi temperamento, es decir, no admito nada que pueda obstruir o condicionar conscientemente mi libre albedrío. Tampoco creo en la casualidad ni en que si hacemos algo, lo creamos o no, es porque los astros nos empujan a ello. No puedo imaginarme a varios millares de personas hombres y/o mujeres, de cualquier edad o cultura, haciendo lo mismo en cualquier parte del planeta Tierra simplemente porque nacieron tal día a tal hora, siempre que no sigan el horóscopo chino, claro, porque entonces esos cálculos ya no sirven, vaya por Dios. ¿Y qué harán los que no conozcan los horóscopos para nada?

Por consejo de un buen amigo y ante circunstancias de mi vida que para otros parecían sobrecogedoras y para mí desafiantes, solicité levantar mi carta astral a un conocido y serio astrólogo cuyos servicios solían utilizar varios médicos para saber cuándo era el mejor momento de dar tal o cual tratamiento a sus pacientes, entre otras decisiones. Curiosa desde la cuna, aboné la cantidad estipulada y me dijo ciertas cosas que elegí creerme y otras que elegí no creerme. En sus signos cabalísticos me demostró que yo “era” Acuario, cuando toda mi vida me había identificado como Capricornio. Pero ahora resultaba que yo “era” Acuario por un cuarto de hora –menos da una piedra…– a la vista de lo cual yo le pregunté:

- entonces, por favor, dígame, ¿cómo tengo que ser yo ahora? ¿qué cosas van a cambiar en mí porque ahora resulta que soy Acuario y siempre había sido Capricornio?

- ¿qué he de hacer diferente?…

El buen señor no supo qué contestarme. Sonrió sin saber qué decirme, sólo me explicó lo que él veía en sus cálculos y que, en cierto modo, revestían cierta lógica a la vista de los acontecimientos que estaban ocurriendo en aquel momento. Poco después, una amiga mía me hizo llegar una información donde aparecía el “cusp” Capricornio-Acuario, es decir, los signos dobles que se dan en nacidos justo en el momento de transición de un signo a otro y que suelen presentar características de ambos. Me sentí bastante identificada y después todo ello pasó al olvido.

“Yo soy quien yo quiera ser en cada momento.”

Siempre he tenido presente esta frase, que nadie me enseñó, pero que nace en mí y la expongo igualmente en mi libro “Retorno al Paraíso. El Despertar” donde trato de explicar la responsabilidad que tenemos cada cual sobre nuestros pensamientos, palabras y acciones. Los astrologistas dirán que esa forma de pensar es propia del “cusp” Capricornio-Acuario. Pues no, no es así, lo siento. He conocido personas de todo tipo astrológico, de todo tipo de “cusp” (cúspide) y de todo tipo de ascendente y no he encontrado coincidencias en la forma de pensar. Ni de actuar. O puede que sí para algunas cosas pero no para otras. Y si he hallado a un mínimo de personas de pensamiento similar al mío, no coincidía el signo astrológico en lo más mínimo. Entonces los “entendidos” me dicen que es que yo soy un espíritu muy viejo o que estoy iluminada o que soy una Maestra o que esas otras personas también son Maestros pero no lo saben (¡pobres!), o que tienen una gran conexión cósmica… y así he escuchado lo más inverosímil que se puedan imaginar mis lectores, por lo que prefiero no entrar en detalles que se pierden en la inmensa telaraña de lo no empírico y erróneamente llamado “espiritual”.

El resumen de este comentario es el siguiente: esos signos astrológicos, excepciones aparte, que haberlas, haylas y las conozco personalmente, exhiben una serie de rasgos característicos que llamaremos recursos y que esa empresa anunciadora, harta ya de buscar a través de curriculums, diplomas, certificaciones y demás parafernalia, trata de conseguir para su plantilla. Me parece un sistema tan bueno como cualquier otro.

Por cierto, conozco una vendedora buenísima y de mucho éxito: es Cáncer, mira por donde, así que se ve que los Cáncer en Austria no son lo mismo que aquí, o no son vendedores, o no han trabajado en la susodicha empresa, vaya, vaya…

Modelado de Excelencia.

Entonces, en vez de pensar “yo no soy de esos signos y a mi no me van a contratar”, ¿por qué no hacer un estudio estadístico de las características positivas de esos signos y adquirirlas mediante un proceso de Modelado de Excelencia? Nada más fácil con PNL… siempre que se haya eliminado el ego con anterioridad, claro está. De lo contrario, en efecto, no será tan fácil adoptar esos nuevos patrones de comportamiento, que den a la persona resultados de éxito: comportamientos y actitudes verbales y no verbales, que en algunos son más o menos innatas o desarrolladas en sus procesos de crecimiento, bien por copia o por necesidad, y que pueden ser perfectamente modelados, es decir, copiados y adquiridos por otros. Y una buena revisión/cambio de Metaprogramas sería lo idóneo y ayudaría mucho en ese proceso.

Es muy simple: nuestro cerebro y nuestra mente no nos conocen y les da igual obedecer unas instrucciones que otras. A quien no le da igual es al ego, que es lo que yo creo que soy o los demás me han dicho que soy o tengo que ser y yo he elegido creérmelo. “Yo soy así y no puedo cambiar”, “a mi me han educado así y eso no se puede cambiar”, “cambiar es muy difícil y cuando uno tiene una personalidad es para toda la vida…” y así se escudan los egos manifestándose tras su protectora pantalla de falacias, excusas y pretextos para no cambiar, quedarse como están, limitarse, no aprender y perder oportunidades de cambio, ergo, de crecimiento y evolución. En este caso y en muchos otros también, oportunidades de trabajo.

Recursos.

Los aficionados a la astrología –o si no lo son, a partir de este anuncio puede que lo sean- no tienen más que estudiar las características que está buscando esa empresa austríaca y que se dan en esos signos indicados, a saber –táchese lo que no proceda, añádase lo que falte y estúdiese antes de apabullarse o protestar- :

- Imaginación
- Iniciativa
- Tenacidad, perseverancia
- Elevada autoestima, confianza en sí mismo
- Afán de superación, ambición
- Fuerza interior, integridad
- Decisión, determinación
- Destacar del entorno
- Inteligencia y control emocional
- Entusiasmo, motivación
- Valoran ser diferentes
- Poder personal
- Valor y coraje
- Ser los primeros en aportar soluciones
- No rendirse (nunca se deprimen ni se angustian)
- Atrevimiento
- Individualidad
- Adaptación al cambio y a los imprevistos
- Gran capacidad de trabajo
- Creatividad, innovación
- Don de gentes y poder de persuasión…

¿Te identificas en todo o en parte? Si tú fueras un empresario, ¿contratarías a personas así… o temerías que te superasen y te arrancasen del sillón? Y conociéndote a ti mismo tal como crees que eres, ¿tú te contratarías a ti? ¿Qué tal te vendes a ti mismo?

Esta lista no es más que un compendio de aptitudes que todos los seres humanos tenemos al nacer, unas más evidentes que otras, pero que son innatas, terrícolas, conocidas, es decir, copiables y aprendibles, y por lo tanto buscadas por esa empresa y por una mayoría de otras, aunque en España todavía no sea así, desgraciadamente, ya que a las personas que manifiestan estos patrones de comportamiento, la envidia y la mediocridad reinante las etiqueta como “prepotentes” o “vanidosos” o “qué se ha creído éste o ésta”, y de ahí el penoso mobbing de los no inteligentes que se ven atacados por diferenciación, en vez de elegir copiar y aprender para desarrollar en sí mismos esas características humanas que hablan de nuestras infinitas posibilidades mentales y de nuestra grandeza intrínseca de espíritu perfecto.

Pero, como ya advirtió Jesús, “muchos son los llamados y pocos los elegidos”. De momento los elegidos ya aparecen en los periódicos. Los llamados son todos, todo el mundo, todas y cada una de las personas que decidan de una vez por todas alejar el horizonte de sus limitaciones adquiridas y sustituir éstas por recursos, nuevos comportamientos y actitudes más útiles para sí mismas y, por ende, para la sociedad que entre todos estamos creando.

Sin embargo, una gran mayoría, la masa crítica, está ahí quietecita, quejándose de su mala suerte y en el paro. Pues apuesto a que en el paro hay muchos Capricornio, Acuario, Tauro, Aries o Leo, ya que de todo hay en la viña del Señor. Ahora tienen la oportunidad de irse a Austria de vendedores… pero qué pena, que no sé el alemán, y es muy difícil, y seguro que no me van a coger, y con el frío que hace allí, así que a ver si el gobierno me resuelve la papeleta, que para eso está. ¿Qué el INEM está en quiebra…? Pues bueno, eso no es problema mío.

Que los astros te sean propicios. Y si no, por si todas las galaxias deciden ponerse en tu contra uno de estos días, más vale que tengas un “plan B”: qué estás decidiendo hacer con tu vida en todos y cada uno de los aspectos.

Te aseguro que a todos los planetas del Universo –incluyendo los Universos paralelos– les va a dar igual lo que tú hagas o dejes de hacer.

La mosca.

¡Suelta la cuerda!

Junio 29th, 2009  Tagged

La rutina destruye el espíritu humano.

Inma Capo

En mis cursos, en las sesiones de coaching, en la mayoría de los casos que la vida me presenta como estímulos para poner a prueba mi capacidad de respuesta y comprensión, y en mi propia vida todavía, me he venido dando cuenta de que la mayoría de nosotros estamos siempre amarrados a una cuerda, una soga que, aunque a veces nos duela o pese demasiado, nos parece imposible soltar. Y por eso no la soltamos. Por miedo, por inseguridad, por comodidad, por temor a arriesgarnos e intentar algo nuevo o diferente, y por tanto, nuestra mentalidad no cambia.

Todo sigue igual en nuestras rutinarias vidas, lo cual significa que el tiempo que se nos ha dado para evolucionar, no sólo no lo hemos aprovechado sino que estamos donde al principio, lo cual implica que estamos involucionando, ya que si del nivel 1 teníamos que estar en el 2 en un tiempo determinado, ese tiempo ha transcurrido y seguimos estancados en el 1. Y ese tiempo ya no se recupera. En una empresa, a ese proceso le llamaríamos “Pérdidas” y esa mentalidad, a nivel global, da como resultado la crisis, lo cual no es más que la suma de mentalidades colgadas siempre de la misma cuerda.

La gente sigue pensando igual: que el sistema me lo tiene que solucionar todo; que las cosas que ocurren no son culpa mía; que si puedo vivir sin trabajar, mejor que mejor; que yo tengo derecho a todo pero no tengo porque aportar nada; que las cosas que ocurren no son asunto mío,…y así está el mundo… quejándose de la crisis, cuando en realidad ésta no es más que el resultado lógico de la mentalidad de las personas que componemos la sociedad y que, desgraciadamente, es un fenómeno globalizado, donde incluso las torres más altas (Banca, Gobiernos, etc.) están cayendo por su propio peso… ya que también continúan colgados de sus respectivas cuerdas. La sociedad somos todos… pero entre todos la matamos y ella sola se murió.

Como montañera que fui años ha, recuerdo un cuento que está basado en hechos reales y cuyo origen desconozco, por lo que pido perdón por no poder citar su autoría, pero valga el mensaje que encierra.

“Jorge y un grupo de amigos montañeros decidieron ir a escalar un  peligroso pico, pese a que una tormenta se acercaba, pero pensaron que no les alcanzaría.

Por desgracia, la fuerte tormenta los sorprende en pleno ascenso y son golpeados por el viento y la nieve.

Agarrados a duras penas en una escarpada pared nada pueden hacer y la oscuridad baja rápidamente.

Empiezan a congelarse lentamente y, de repente… ¡pánico!, uno de los montañeros se desprende y arrastra en la caída al resto de compañeros colgados de la misma soga.

Golpes, rebotes, dolor, gritos, oscuridad, silencio…

Finalmente Jorge recupera el sentido colgado en el vacío y en medio de la más completa oscuridad.

Grita…pero nadie responde a su llamada.

Intenta agarrarse de algún risco, pero sus manos y pies sólo encuentran el vacío.

Sabe que pronto va a morir congelado y decide elevar una  plegaria:

- “Señor…tengo miedo…ayúdame a salvarme…”

De repente una voz resuena en sus oídos.

- “Jorge, suéltate de la cuerda…”

Jorge duda, no sabe si no se trata de una ilusión auditiva en su propia cabeza.

¿Soltarse de la cuerda?…, es una muerte segura.

Pasada la tormenta el equipo de rescate se sorprendió al ver el montañero muerto, colgando de una cuerda a escasos centímetros de una plataforma que perfectamente le hubiese servido de apoyo y resguardo hasta que finalizase la tormenta…”

Pensemos en cuáles son nuestras cuerdas, a las que estamos atados sin quizás darnos cuenta, y de las que ni siquiera una crisis como la actual nos empuja a soltarnos.

Estamos atados a la soga de nuestro trabajo o rutina, de nuestras creencias y hábitos, y estamos temerosos de tomar el riesgo de lanzarnos al vacío. Y nuestras cuerdas, heredadas de padres a hijos o compradas en cualquier tienda del entorno, tienen colgadas unas etiquetas que rezan más o menos así:

- “No tengo tiempo”… - “Prefiero tomarme unas vacaciones a invertir en mí mismo y aprender algo nuevo, diferente.” ¿Para qué? – “Iniciar un nuevo negocio… ¿Estudiar o investigar?, ¿para qué?”… -  “Las cosas siempre han sido así y así seguirán y no hay nada que yo pueda hacer para cambiarlas.” “Más vale malo conocido que bueno por conocer.” “No hay nada como un empleo fijo y seguro, de los de para toda la vida.”  “Si la empresa cierra, al paro y ya está.” No nos extrañe pues que el INEM esté en quiebra.

Todas éstas son “sogas” que nos impiden llegar hasta una plataforma segura y que nos llevan a congelarnos en la rutina y, por ende, en la mediocridad. Y por mucho que nos quejemos de nuestra suerte, nada, ahí estamos cual zombies agarrados a nuestra cuerda, sin darnos cuenta de que nos estamos jugando la vida… o la salud… o la prosperidad… o la felicidad… o las oportunidades, porque nuestras cuerdas a las que nos agarramos nos impiden descubrir todo lo que nos estamos perdiendo fuera de ellas, si tan sólo nos atreviésemos a soltarlas para ser libres y poder volar.

Sin embargo, hay también muchas personas que, ante una situación imprevista, deciden soltar sus cuerdas, soltar sus amarras y asumir riesgos que, como mínimo, siempre les aportarán un nuevo aprendizaje, un nuevo descubrimiento y, por qué no, quizás el éxito. Son los líderes, los emprendedores, los aventureros, los arriesgados, los valientes, los inconformistas: los triunfadores.

Reflexiona: alguna vez, haz caso de la voz en tu cabeza que te aconseja soltar la cuerda en la oscuridad. Y entonces halles por fin el camino hacia la luz.

“Las oportunidades nunca se pierden: las aprovechan otros”.

La mosca.

La empresa española

Junio 29th, 2009  Tagged

En las últimas décadas se ha hecho cada vez más patente la lógica necesidad de invertir en formación empresarial, ante la integración en la UE y los sucesivos cambios y adaptación a nuevos paradigmas, que las empresas que han querido sobrevivir y salir adelante, han tenido que aceptar e implementar en sus organizaciones.

No obstante y a pesar de cierto despertar en ese ámbito, todavía hoy, ya entrado el siglo XXI y ante una información mundial que está al alcance de cualquiera que tenga un mínimo interés, todavía me asombro de muchas cosas como las que indico a continuación, con la noble intención de seguir aportando mi granito de arena en la toma de conciencia de mis lectores.

Se supone que una empresa en activo ya tiene la formación técnica específica para llevar a cabo sus distintas actividades empresariales. Se supone además que goza de una infraestructura material que le permite hacerlo con eficacia. Y un lugar y espacio físico donde todo ello ocurre. Y a ese lugar y espacio físico es donde acuden las personas que hacen que todo ello ocurra, ya que sin las personas no existe la empresa.

Pues bien, recientemente una persona experta en formación empresarial me comentaba lo siguiente: “Dra. Inma, he estado estudiando sus programas, artículos, etc., y veo que están enfocados a las personas. ¿Tiene usted programas específicos para las empresas?”

En cuanto me recuperé del impacto, le respondí que podía perfectamente organizar cursos para edificios, mesas, sillas, ordenadores, almacenes, camiones, etc., pero que dudaba de los resultados.

Mientras este país tenga la misma mentalidad que nos caracteriza, es decir, anclados en el pasado, viviendo desde el ego y no desde la conciencia y siga sin ser consciente de la gran importancia de la educación y formación de sus súbditos, seguirá ocurriendo lo que dijo Einstein: “un problema nunca podrá ser resuelto por la misma forma de pensar que lo creó.” Y ello nos da como resultado los datos que detallo a continuación.

Productividad a la baja.

Es ya un dicho común que España es el país donde más se trabaja y menos se produce. Vean estos índices:

“En 1995 el diferencial de productividad entre EEUU y España era del 15% favorable al primero y el gap ha ido creciendo hasta el 27% en el 2007. Según el profesor Doménech, 20 de los 27 puntos de ‘atraso’ con respecto a EEUU son explicados por el capital humano, es decir, por la formación de los trabajadores.”
http://www.americaeconomica.com/portada/reportajes/diciembre06/011206/miguel.htm

Añadamos comentarios tercermundistas del tenor de “esto es muy americano” o “si es americano no me interesa”, dicho sin conocer el producto, ni comprender la filosofía de la empresa, demostrando con ello un extraño pero atávico complejo de inferioridad o de envidia mal encubierta, que impide investigar, aprender o siquiera copiar, como han sabido hacer los japoneses con gran éxito. Es decir, señores: nos estamos refiriendo a los países más ricos del planeta, sin contar con Arabia Saudita que debe su riqueza única y exclusivamente al petróleo. Veremos qué saben hacer cuando se les acabe.

Si no somos productivos, al menos seamos competitivos.

En el  Global Competitiveness Report 2007-2008 (World Economic Forum) en el que se han estudiado los índices de competitividad mundial de 131 países en todos los Continentes (Africa incluida, por supuesto), aparece Turquía por delante de Grecia, pero a España ni se la menciona. Debe estar en el 132 o dentro de “other countries” que se indican por detrás de Turquía.

Pero no hay que apurarse: estamos mucho mejor en competitividad tecnológica, según anunciaba el diario Cinco Días (2007): “España, en el puesto 24 del ranking mundial de competitividad tecnológica. La industria española de tecnologías de la información (TI) es poco competitiva, según un estudio de la Economist Intelligence Unit (EIU) presentado ayer. El informe cubre 64 países y España ocupa un modestísimo puesto 24.”

Menos da una piedra. Y además, no es para afligirse: ¡estamos por delante de Estonia y al quite con Portugal! Porque miren lo que viene ocurriendo año tras año:

“Portugal ya supera a España en competitividad tecnológica.
España ha caído dos posiciones, hasta el puesto número 31, en la clasificación del Foro Económico Mundial (FEM) de 2005, que mide el desarrollo tecnológico de 115 países. El estudio muestra además cómo Chile y Portugal han superado a nuestro país, escalando hasta los puestos 29 y 27, respectivamente.”  (En el 2004 España estaba en el puesto 29).

Lo siento amigos, pero seguro que seguimos estando por delante de alguien más… no sé si Bulgaria o Nigeria, así que no se desanimen. Como solemos decir por aquí, ¡podría ser peor! El conformismo es una de las lacras sociales que nos caracteriza.

Veamos ahora algo en lo que somos o nos creemos famosos: el turismo. Una de nuestras mayores fuentes de ingresos y de imagen internacional, o eso creía yo.

“El World Economic Forum dio a conocer a principios de este mes un ranking de competitividad mundial en turismo, que toma en cuenta una serie de variables como políticas públicas y regulaciones; seguridad; salud e higiene; prioridad de la actividad turística; calidad de la infraestructura turística, aérea y de rutas; capital humano; competitividad de los precios internos; recursos culturales y naturales; e infraestructura de comunicaciones. El país que mejor se posicionó en este ranking es Suiza, con una calificación de 5,66. Le siguen Austria, Alemania, Islandia y Estados Unidos. (¿Y España? ¿Dónde está España, por Dios?)

Entre los países de nuestro mismo idioma, entre los primeros veinte sólo figura España, que aparece en el lugar 15.”

O sea, que ni siquiera estamos entre los diez primeros… Tenemos por delante 14 países de habla hispana a los cuales solemos criticar generalmente sin conocerlos. Así que antes de alardear de cosas que no sabemos, hay que ir enterándose.

¡Ay de mí! Con lo orgullosa que estaba yo de alardear en todos mis viajes allende fronteras, de las bellezas y atractivos turísticos de nuestro país, y que teníamos más millones de visitantes que nadie y que aquí todo estaba muy bien organizado y más barato… pues va a ser que no.

Cómo y dónde se aprende a obtener tales resultados.

Pasemos ahora a nuestras Universidades, crisol donde supuestamente se cincela y da forma al ser humano que cae en este país de zambomba y pandereta. No es de extrañar pues que nuestros empresarios y técnicos estén preparados en el mismo ranking y nivel de calidad.
http://www.aprendemas.com/Noticias/html/N555_F14092004.HTML

Ranking mundial: El número 1 del mundo es Harvard, la 2 Standford, la 3 Berkeley… (todas y las que les siguen en USA, informo para los que no viajan…) y España aparece entre el nº 150 y el 200 con la Universidad de Barcelona, y después las de Madrid en los 300, Valencia entre los 400 principales, y así sucesivamente.

http://www.abc.es:80/20080901/opinion-firmas/suspenso-futuro-20080901.html

En fin, no es como para echar cohetes, aunque eso es algo que nos gusta mucho en nuestro país, de carácter hospitalario (según la región), creativos (las Fallas de Valencia), músicos, festeros, y enfocados al máximo en pasarlo bien, aunque para ello haya que trabajar… qué le vamos a hacer, ¡castigo bíblico! al parecer.

Menos mal que existen grandes emprendedores, personas autodidactas que poseen la mejor de las titulaciones: ser conscientes de su poder; esgrimen en la vida su valor, coraje y seguridad en sí mismos, son un ejemplo a seguir y triunfan porque se lo han ganado a pulso. Todos conocemos a grandes genios y triunfadores, seres excelentes, que no han pasado por ninguna universidad y ni falta que les hace. Lo que saben lo han aprendido por sí sólos movidos por el mejor de los motores: su propio espìritu y afán de superación. Son los que no conocen la palabra “miedo” y por ello hacen que la humanidad avance.

Pero en algo vamos por delante

Porque, señores, en justa compensación, España está en los primeros puestos en otras cosas. Veamos:

“España ocupa el segundo puesto en el ranking de consumo de cocaína en la UE”
“En las calles de la Unión Europea el precio del cannabis, cocaína, heroína o éxtasis registra una tendencia a la baja que hace que, en algunos casos, resulte más barato adquirir drogas hoy que en los años 80, según el informe anual del Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías. El consumo en España es máximo.”      EFE, Bruselas/Madrid.

En algo teníamos que destacarnos, sí señores. Nos vamos a llevar el primer premio en el ranking de “a ver quién lo hace peor.” Y como todas las drogas (tabaco en primer lugar y el resto después) afectan al cerebro, y al mismo tiempo focalizamos nuestra atención en ver quiénes están peor para comparar y consolarnos (en vez de lo contrario), y el resto de nuestro interés primordial radica en la trascendente preocupación de quién ganará la liga de fútbol, pues, qué quieren que les diga: esto es lo que hay. O lo que interesa que haya. Porque alguien debe de estar ganando mucho con esta situación.

Y menos mal que España va bien… que si no…

Renovarse o morir.

Acudí como oyente a un seminario sobre Innovación impartido por un experto colega del IE que se organizó en Valencia.  Asistían al mismo un elenco de elegidos empresarios cuya edad media debía rondar los cuarenta.  Todos muy serios, esa veintena de empresarios/as,  atendían con cierta expresión de escéptica incredulidad la brillante exposición sobre creatividad y distintos ejemplos empresariales nacionales y extranjeros, demostrando que las nuevas tendencias creativas estaban sustituyendo con gran éxito todas las reglas de marketing que siempre se habían estado enseñando en las escuelas profesionales. Como broche, mi amigo mostró un video donde una empresa de diseño americana dejaba totalmente libres a sus creativos, quienes, fuera de toda regla, norma, jerarquía, horario o costumbre, daban rienda suelta a su imaginación de las formas y modos más inesperados, consiguiendo en poco tiempo y satisfactoriamente el resultado deseado por el cliente. Los rostros de los asistentes eran cada vez más peripatéticos. Al finalizar, mi amigo les hizo la pregunta del millón: “Señores, ¿contratarían ustedes a este tipo de empleados, que les van a decir lo que ustedes están haciendo mal y van a querer hacer las cosas de forma diferente, es decir, innovadora y creativa?” La respuesta fue unánime: el silencio más absoluto como resultado del miedo que ahora reflejaban sus egos en sus herméticas facciones. ¡Y ellos eran los empresarios! Ante lo cual, mi amigo cambió de tema y continuó su disertación por otros derroteros.

Por el contrario, conozco el caso de un empresario con afán de innovación constante, abierto a todo lo que suponga un cambio o mejora, quien ante todo piensa en disfrutar de su trabajo y hacer que sus empleados estén satisfechos. En este caso, implementó una nueva línea de negocio para hacer frente a la crisis de su sector y tratar por todos los medios de mantener su empresa a flote tras veinte años de gran éxito. Pero era algo que sus empleados no conocían. Algo que se salía de lo que manejaban desde hacía veinte años. Y les entró el pánico. Lo primero fue hacerle ver al empresario todo lo que podía pasar si salía mal, en lugar de ver todo lo que podían ganar si salía bien. Una antigua empleada se presentó al borde de un ataque de nervios para pedirle por favor que no lo hiciera, que qué dirían los demás, que para qué había que hacer algo diferente. Y ellos eran los que tenían que hacerlo, así que para no enfrentarse al entorno y ante la falta de apoyo, decidió dejar atrás una gran idea, precisamente en el campo de la innovación tecnológica. Les ha dado a sus empleados unos meses de plazo para encontrar soluciones creativas a la crisis del sector. Si no las encuentran, cerrará la empresa. Como tantas otras. Luego al paro, a quejarse y a seguir igual. Y lo peor: no habrán aprendido nada, sólo a culpar a los demás o a su mala suerte…

El problema global es que la falta de preparación mental y humanista nos cuesta mucho dinero a todos vía seguridad social. Pero por lo visto la ignorancia ayuda a que el sistema se mantenga. Eso es algo sabido por los que ostentan el poder, desde la noche de los tiempos. No sé si lo inventó Maquiavelo, pero ya sabemos que España es el país que menos invierte en educación. Y así nos va.

¿Dónde está el problema?

Tanto los problemas como las soluciones siempre están en el mismo lugar: dentro de las personas. Un país no lo forman sus montañas, ni ríos, ni costas; eso sería tan solo un territorio. Un país lo forman sus gentes y su mentalidad, y su forma de pensar da unos resultados, para bien y/o para mal. Una familia se compone de personas. Una empresa se compone de personas que actúan en un contexto diferente, pero con un mismo cerebro y mentalidad. Se supone que la inteligencia operativa estaría en desarrollar todo lo que sea para bien y eliminar todo lo que sea para mal; es decir, quedarnos con lo que es útil y funciona y si no, hacer otra cosa: sustituir limitaciones por alternativas, problemas por soluciones, excusas por recursos.

Sin embargo, seguro que en el ranking de fabricantes de excusas, estamos los primeros. Si la imaginación que usamos en fabricar justificaciones y “es ques”, la usásemos en crecer y mejorar continuamente, otro gallo nos cantaría. Y si quieren seguir pensando que los cursos para empresas han de ser diferentes de los cursos para personas, pues avísenme cuando despierten.

Valgan algunos ejemplos más, para mayor abundamiento.

Las diferencias generacionales.
Una importante empresa al borde del cierre, por mala comunicación entre el padre (creador de la empresa) y el hijo (heredero y gerente). El primero visual; el segundo kinestésico. Lo que el primero decía el segundo lo anulaba y viceversa. El padre quería que todo siguiera como cuando él era joven. El hijo trataba de aplicar lo que había estudiado en la universidad, sin experiencia previa. Solución: contratar un gerente francés que se hizo cargo de la dirección. Todo, menos cuestionarse y poner al día sus valores y creencias, aprender a comunicarse y bajarse de sus respectivos egos, que es el peor enemigo de uno mismo.

Un curso in-company organizado por el hijo, quien ya había pedido voz y voto a su padre, tras demostrar su buen hacer y organizarle la empresa optimizando costes y recursos. En los descansos, el padre llamaba a alguno de los empleados asistentes diciendo: “te llevo esperando toda la mañana, a ver si dejáis de perder el tiempo en tonterías.” Sin comentarios.

Las empresas familiares.
Escribe Marguerite Yourcenar: “por más que se diga, los lazos de la sangre son harto débiles cuando no los refuerza el afecto; basta ver lo que ocurre entre las gentes cada vez que hay una herencia en litigio.”

Ejemplos hay de toda índole. La empresa donde el padre sigue sin querer soltar el timón ni aunque se jubile y el hijo que no se atreve a enfrentarse y decirle lo que piensa. Eso no está ni mal ni bien, siempre que las cosas funcionen y den los resultados previstos. Las cosas empiezan a fallar cuando la empresa es una prolongación del hogar o del ambiente familiar. El exceso de confianza o posibles faltas de respeto entre los miembros harán que los empleados copien y hagan lo mismo.

El no atreverse a diferenciar puestos y roles creará roces y malestar entre hermanos si trabajan todos en la empresa. Y eso dando por sentado que el trabajo heredado les guste. Conozco un caso donde un hijo, obligado a trabajar en la empresa familiar, controlado por una madre ignorante y autoritaria y una hermana mayor que llevaba las riendas del negocio, acabó en el psiquiátrico. Salió para luego dedicarse a estudiar y trabajar por su cuenta.

En estudios de consultoría, de mapas de riesgos o de mejora económica, suelen presentarse las recomendaciones y planes de acción mostrando que hay que eliminar varios puestos de trabajo por innecesarios o improductivos. Muchos de estos corresponden a familiares que, utilizando el parentesco o la confianza, abusan de lo uno y de lo otro, siendo un lastre para la empresa. Por cierto, tengo un amigo empresario que despidió a su hijo porque llegaba tarde al trabajo. Ejemplo que puso a todos los demás en estado de alerta. Ojalá cunda.

El mobbing, las depresiones y otras tomaduras de pelo.

Para no entrar en detalles de lo que la envidia, el complejo de inferioridad y la mala educación pueden hacer dentro de una empresa o grupo, aquí les facilito unos links para que lean artículos sobre el tema.
http://www.instituto-pnl.com/default.asp?cms004IdArea=10&cms004IdSubArea=7&n=2
http://www.instituto-pnl.com/default.asp?cms004IdArea=14&cms004IdSubArea=7&n=2

“Depresión por cambio de turno”. Sí señores. Increíble pero cierto. Un afamado doctor de Cataluña firmó este parte de baja sin que se le cayeran los anillos. Una sustituta de una baja por maternidad acusó de mobbing a una alumna mía, doctora y jefa de un servicio sanitario, porque al regresar la propietaria del puesto de trabajo, para no despedirla, se la cambió de turno. Como a la buena señora no le venía bien, acudió llorosa al médico, éste le dio la baja y en su papel de pobre de mí y víctima –que es un rol muy cómodamente asumido por la mediocridad– creó un sin fin de problemas, además de no trabajar y seguir cobrando, por supuesto. El marido se presentó una vez para excusarla: “ya saben que mi mujer es muy débil”.  ¿Y los de RRHH no se dieron cuenta al principio?

La selección de personal vemos que deja mucho que desear. Precisamente porque no se forma a las personas para ser eso: personas. Solo se nos forma para ser trabajadores, empleados, técnicos o especialistas en algo, pero no para ser fuertes, proactivos, libres y con poder de adaptación al cambio. No señores. Eso no lo enseña el IE, ni ninguna escuela, ni ninguna Universidad, ni mucho menos en el hogar, excepciones aparte, que haberlas, haylas.

La ignorancia de que la empresa son las personas, cuesta mucho dinero a las primeras. En IBM, donde trabajé durante 20 años, se llevó a cabo una selección de personal en el Politécnico de Valencia. Entraron unos 10 Ingenieros de Telecomunicaciones, los más brillantes, por supuesto, para ocupar distintos puestos de trabajo, con la idea de que su formación técnica facilitaría su adaptación tipo “comodín” donde hicieran falta. El sueldo era muy bueno y las condiciones inmejorables. Se les formó en los distintos trabajos durante su periodo de prueba de 6 meses. Al cabo de los cuales la mayoría se marchó.

¿Habían dejado de ser Ingenieros? ¿Acaso habían olvidado lo que sabían? Por supuesto que no. Simplemente, no se sentían felices. No les gustaba el trabajo que les habían asignado. Cuando a uno de los que pidió la cuenta su jefe le preguntó “¿qué es lo que hemos hecho mal?”, respondió: “no solamente me habéis dado más trabajo del que puedo hacer, sino que además no me gusta nada y no me siento motivado.”

Motivación, ¡qué cosas! ¿Acaso se estudia eso en la carrera? ¿Hay alguna asignatura sobre la motivación? ¿Y además les tenía que gustar el trabajo y sentirse felices? ¿Dónde se habrá visto algo semejante? ¡Hay que ver, qué juventud!

Así que, señores empresarios, antes de buscar un curso de motivación, piensen en qué han hecho ustedes para desmotivar al personal. Luego ya hablaremos.

No podía dar crédito cuando una estudiante de 25 años, en último año de carrera de Empresariales de una Escuela Universitaria de Valencia, vino a verme para hacer Coaching porque se sentía muy insegura y ni siquiera se atrevía a sentarse en la primera fila de la clase. No quiero ni pensar qué hará en una empresa si tiene que hacer frente a imprevistos, eso en el caso de que consiga trabajo superando, sin que le dé un ataque, la primera entrevista de selección.

Que las carreras y cursos cuesten mucho dinero para obtener un diploma y una formación técnica es comprensible porque ello requiere tiempo y profesorado. Pero el profesorado son funcionarios, no expertos. Y que no se enseñe en ninguna parte a vivir desde el estado de recursos y poder personal, es algo ya inadmisible en nuestros días, que está dando como resultado todo y más de lo que han leído ustedes hasta aquí. Y seguro que conocen muchos más casos que yo.

Pero que en cursos tan caros como los del IE, Consultoras, Coaches y otras Escuelas de Negocios, la gente salga igual que ha entrado, me parece inmoral. Nadie se preocupa ni se compromete en que las personas apliquen lo aprendido, en que cambien y crezcan en su forma de ver el mundo, de comunicarse, de liderar, de generar un sano afán de superación, de ser un ejemplo en su entorno, y de transmitir todo ello a sus hijos, la siguiente generación que va a llevar al país… quién sabe donde.

Señor empresario: elija bien su equipo de trabajo.

Usted ya es una persona arriesgada. Arriesga su dinero, su tiempo y hasta su vida por sacar adelante una idea, un proyecto, un sueño. Y de paso crear puestos de trabajo, ya que uno sólo no puede llegar muy lejos. Entonces llama usted al INEM, o alguna otra entidad privada de reclutamiento y selección, o pone un anuncio y empieza a ver personas desconocidas delante de usted que, en principio, cubren ciertos requisitos técnicos. Bien. A partir de ahora, le invito a que añada usted preguntas de tipo personal. ¿Cuáles? Las que usted quiera, en función de qué tipo de persona desea que trabaje con usted. Para eso están los tests de personalidad u otros que a usted se le ocurran.

No se fíe de los tests de inteligencia. Son más fiables los que hablen de responsabilidad, iniciativa, automotivación y autodisciplina.

Así pues, lo primero es que decida: ¿Usted qué quiere y usted qué piensa? Eche un vistazo y tache lo que no proceda:

  1. Ser el jefe y que me obedezcan : necesito gente servil, miedosa y sumisa, que no me vayan a hacer sombra.
  2. Ser el director y crear un equipo de trabajo : necesito colaboradores a mi mismo nivel, para poder delegar y no tener que hacerlo yo todo ni controlar que lo hagan bien (trabajo doble).
  3. Ser un líder en mi empresa : necesito seguidores, preparados para cualquier eventualidad, que tengan un sueño que quieran compartir con el mío y crear un equipo de trabajo en el que confiar.
  4. Si me rodeo de mediocres, yo destacaré.
  5. Las cosas siempre se harán a mi manera, que es la única que yo conozco.
  6. Que nadie se atreva a moverme el sillón.
  7. Cuando yo hablo, los demás se callan y obedecen.
  8. Yo ya sé todo lo que necesito saber en la vida.
  9. Yo soy así y no puedo cambiar.

Y para que esto no sea infinito, simplemente decida si quiere usted contratar: débiles o fuertes, valientes o cobardes, adaptables al cambio o rígidos mentales, fumadores o gente con autorespeto y autoestima, proactivos o reactivos, atrevidos o conformistas, gente segura o insegura, personas con recursos o a quienes haya de decirles todo lo que han de hacer, gente creativa y con iniciativa o dependientes, pensadores o hacedores, pasivos o activos, lentos o rápidos, jugadores de equipo o profesionales en solitario, personas “ir hacia” o personas “huir de”, personas “opciones” o personas “procedimientos”… y así hasta conocer y comprender el perfil más idóneo de cada persona, de acuerdo a las características que hay que valorar antes de contratar a alguien, para no perder el tiempo ni usted ni el candidato.

Porque cuando pasamos mucho más del tercio de nuestra vida trabajando, más vale que tengamos en cuenta las cosas que realmente importan.

Y todo ello es independiente de si esa persona que tiene usted delante, ha estudiado contabilidad, o finanzas, o empresariales, o ingeniería o marketing. Lo importante, además de lo que sabe, es lo que ES. ¿Quién es ese ser, cuál es cu capacidad de reacción, de adaptación al cambio, de improvisación, su temperamento, sus metaprogramas, su autoestima, su inteligencia emocional…? En el tablero de ajedrez de mi empresa, ¿puede ser un alfil, una torre, un caballo o siempre será un peón? … Decida: ¿a quién quiere usted en su empresa, específicamente?

Simplemente, piensen una cosa: nuestro sistema educativo es de los peores que hay en Europa. Nuestras mentes más brillantes precisamente brillan por su ausencia: la mayoría se han ido a USA. Miren esto: “A pesar de la disminución del analfabetismo de los últimos años, hoy en día, más de un millón de españoles son analfabetos, en un mundo en el que, según datos de Naciones Unidas, al menos un 25 por ciento de los adultos carece de los conocimientos que exige su vida diaria.”  L D (EFE).

Y el colofón sería: la sociedad somos todos, y entre todos la matamos y ella sola se murió.

Los que nos atrevemos a asumir la misión de despertar las conciencias de la gente y fomentar el cambio social, a través de las técnicas de PNL (Poder Neurológico) por medio de nuestro granito de arena en cursos, artículos, libros, etc., no nos conformamos con enseñar. Eso es fácil y lo hace cualquiera que se haya aprendido unos libros de memoria, o haya asistido a muchos cursos de los de “salir igual que entró con otro diploma más”. Los que aceptamos esa responsabilidad desde la congruencia y poder personal, nos dedicamos a transmitir, a influir positivamente, a despertar a los dormidos y a resucitar a los muertos, por así decirlo. Y he aquí la diferencia entre instructores y Maestros: un instructor enseña lo que sabe. Un Maestro transmite lo que es. Y esa es la diferencia que marca la diferencia.

Busquen y tomen ejemplos que les sirvan de modelo. Como General Electric: es una empresa líder en el mundo porque invierte 500 millones de dólares anuales en formación a todos sus empleados. Algo tendrá el agua cuando la bendicen…

Tengan en cuenta: la empresa, como la vida, no nos paga por esfuerzos, sino por resultados. Y eso no se enseña en ninguna carrera.

Sí señor. Mis cursos son para las personas. Para las personas que forman una empresa, para las personas que se atreven a formar una familia, para las que desean poner una pica en Flandes y quieren aprender a conocer y educar bien a sus hijos. Para todas aquellas -cada vez más- que quieren salir de la mediocridad porque se asfixian y están buscando llevarse a sí mismas un paso más arriba y adelante en su desarrollo y evolución camino a la excelencia. Para todas las personas conscientes, interesadas en saber cómo sacar mayor partido a sí mismas, a su mente, a su cerebro y a la vida. Porque esas empresas sí son realmente importantes.

Señor empresario: usted es arriesgado, valiente y esperanzado. Enhorabuena. Tiene un sueño y quiere realizarlo. No permita que nadie se lo robe. Y para alcanzarlo no necesita títeres ni zombies, sino Personas.

Por eso mis cursos son para las Personas.

La mosca.

MOBBING: el peligro de los mediocres.

Junio 29th, 2009

La masa silenciosa se mueve aunque no haga ruido, porque esa no es su estrategia. Los mediocres no llegan a pensar tanto y sólo siguen su propia y natural inercia. Pero eso sí: se camuflan tras su mediocridad, su burdez, su ignorancia y su mala educación, y desde esas trincheras comunes, como las manadas de lobos, se agrupan y atacan. Atacan con alevosía, tozudez, ignorancia y estupidez, pero no con inteligencia. Eso sería demasiado para ellos. Algunos incluso pueden llegar a parecer listos a veces, pero se les desenmascara fácilmente.

La subterránea movilización de los mediocres, sutilmente manipulada por gente con intereses oscuros y generalmente ilícitos, -dado que no respetan al prójimo ni los valores de los demás-, se ha condensado por fin en otra nefasta moda actual: el mobbing.

Los anglicismos son útiles, porque con una sola palabra designan todo un fenómeno. En este caso el mobbing significa el acoso inmoral, despiadado, sibilino y traidor de los que, desde su falta de preparación, conciencia, autoestima y valía, se unen como las termitas (cuando no hay calidad hace falta cantidad), para destruir a alguien que, merecidamente y por valores congruos, está por encima de ellos.

En su pequeña y retorcida mente, disfrutan de antemano de uno de los pocos placeres que se permiten, y es el imaginarse la caída del pedestal que están intentando socavar. Lo que no saben es que ese mismo pedestal, si cae, puede caerles encima. No son tan listos para preverlo y nunca lo serán.

Un poco de historia.

“Maestro, ¿cómo conoceremos a los verdaderos  profetas?: Por sus hechos los reconoceréis, no por sus palabras.”

Es altamente alarmante que, en el Siglo XXI, más todos los anteriores que llevamos en este Planeta, la humanidad esté involucionando, perdiendo sus más elevados valores, y que permitamos impunemente que se actúe sin el más mínimo atisbo de lealtad ni de honor, hacia uno mismo y hacia los demás. El mobbing, como la depresión y la falta de recursos propios para enfrentarse a la vida, son los síntomas evidentes de lo débil y enferma que está nuestra sociedad. Y dice el refrán: “entre todos la matamos y ella sola se murió”…

Este fenómeno es tan antiguo como la historia del hombre, desgraciadamente. Cuando Jesús dijo “A los pobres los tendréis siempre con vosotros”, se refería a esa subhumanidad: a los pobres de espíritu, a las masas oscuras y negativas, a los que pueblan el submundo de la maledicencia, la envidia corrosiva y la crítica destructiva, alimento del que nutren sus mentes de alfeñique. A los que, lejos de intentar copiar para aprender y mejorar, critican para destruir porque ante todo, se sienten tan mal consigo mismos que no se atreven ni a conocerse. Y el primer paso para solucionar un problema es reconocer que se tiene un problema.

En lugar de ello, se dedican con ahínco digno de mejor causa a difamar, criticar, y vituperar soterradamente, valiéndose de ruines subterfugios o a veces de forma directa, a todos aquellos a quienes envidian y cuyos puestos en la sociedad les gustaría ocupar, (¡Dios nos libre!), mientras se dedican con denuedo a echar la culpa a los demás (o a la sociedad, o al gobierno, o a Dios…) de lo que les pasa, práctica habitual en la incultura de masas.

Conocí a Jaime: 45 años, carnicero de profesión, separado, nada agraciado por más señas, presentando siempre un talante agresivo, nervioso y hosco. En una conversación que, lógicamente, duró poco, manifestó lo siguiente:

- Yo podría haber llegado a ser… ¡!
- ¿Qué?
- Pues muchas cosas, lo que hubiese querido, ministro o algo así.
- Y ¿qué te lo ha impedido?
- Pues que no me gustaba mucho estudiar y me puse a trabajar de joven….
- Podías haber estudiado por tu cuenta o en escuelas nocturnas…
- Sí, pero después de trabajar y salir por ahí estaba muy cansado…
- Ya, claro, ¿y ahora?
- Ahora ya es tarde… ya me han jodido la vida…
- ¿Quiénes te han jodido tu vida?
- ¡Todos!, todo el mundo…!
- ¿Todo el mundo? Pues eso es mucha gente…
- ¡No, pero quien tiene la culpa de todo lo que me pasa es el gobierno!
- ¿El Gobierno? Pues también son bastantes ahí… y, ¿ellos lo saben?
- ¡El Presidente tiene la culpa de todo, porque sino las cosas no estarían así y a mí no me irían tan mal…!
- ¡Ah, el Presidente nada menos! Pues si que eres importante. Y.. ¿estás seguro de que él sabe todo lo que te ha hecho?… no sé yo si el pobre podrá dormir por las noches…

Y tras una mirada furibunda y quedarse sin habla, (lo cual es lo normal…) mientras las venas del cuello se le ponían cada vez más tensas y su tez y calvicie enrojecían, se dio media vuelta y se fue, con lo cual todos nos quedamos mucho más tranquilos y pasamos a otros temas de conversación interesantes.

Para muestra baste un botón. Solo que de botones de estas calañas están las mercerías nacionales a rebosar.

Este ejemplo es una nimiedad, pero sumado a todas las nimiedades constantes (“los que triunfan es porque son unos pelotas; seguro que ese coche lo ha robado; debe de acostarse con alguien para que la promocionen siempre; algún enchufe tendrá por ahí…”) configuran un espectro social que se blande y esgrime a diestro y siniestro y que llega a infectar a quienes, por estar arriba y tener cosas más importantes que hacer, no piensan ni se imaginan que puedan estar siendo el centro de la diana de los rastreros termiteros profesionales, que deberían tener en su nómina un “plus” de Experto Traidor.

Decía Schopenhauer: “He aquí la explicación del por qué al aparecer lo excelente donde quiera que aparezca y sea de la especie que sea, la inmensidad de las medianías se conjura y cierra filas en su contra a fin de no dejarlo prosperar y, si es posible, llegar incluso a asfixiarlo.” Y también, en sus aforismos, comenta: “…a una media docena de cabezas de borrego chismorreando con desprecio acerca de un gran hombre.”

Citemos ahora a John Chaffee:  “Cuando hay personas que se distinguen de la masa, la masa, en vez de desearles lo mejor y ayudarlos en lo posible, muestra una clara tendencia a echarles el guante y obligarlos a retroceder. Esa falta de caridad suele ser efecto de la envidia, pues quienes forman parte de la masa pueden suponer que el éxito ajeno podría ser un reflejo negativo de su propia falta de méritos.”

La tendencia del ser humano, por su propia neurología, es a ser feliz, huir del dolor y acercarse al placer. ¿Qué ocurre entonces? Pues que la falta de educación adecuada, sobre todo en valores, y la falta de autoestima y respeto a uno mismo, hacen que ese vacío y malestar interior se proyecte hacia los demás, como un espejo, en lugar de mirar hacia dentro de sí y buscar la raíz de su frustración para sanarla y no necesitar seguir sufriendo ni vengándose en el prójimo, porque ni así se llega a la salvación ni va a ganarse nada con ello, como mucho una bonita úlcera de estómago.

Y ese perverso ejemplo ha calado tan hondo en nuestra sociedad que el mobbing es ya ingrediente habitual en nuestras escuelas, importado directamente no sólo del ambiente laboral, sino también del familiar, donde la violencia y el “todos contra todos” se está convirtiendo en el segundo deporte nacional.

Y así va el país, y así nos va a todos los que intentamos sobrevivir en él.

Medidas a tomar.

En esta guerra no declarada pero real, hay que prepararse para ir ganando batallas. ¡A por ellos, que son muchos, pero muy cobardes!

Contra la masa, la excepción.
Contra el acoso, la distancia.
Contra la mediocridad, la diferencia y la excelencia.
Contra la envidia, la indiferencia.
Contra el ataque, la denuncia.
Contra la crítica, el silencio o la risa.
Contra los bulos, la verdad.
Contra el asedio, el vacío.
Contra la insidia, el sarcasmo y la ironía.
Contra los termiteros, un buen insecticida: Maquiavelo, por ejemplo.

Planes de acción.

¡Cuidado! Estos nefastos traidores acaban camuflándose como víctimas de la situación que ellos mismos han creado, con lo cual lanzan la pelota al tejado ajeno. ¡No la recojas! Tus respuestas han de ser la mejor raqueta de tenis. Una buena respuesta a tiempo, clara, directa y contundente, y no se atreverán a volver. No hay nada más peligroso que los que adoptan el papel de víctimas y “pobre de mí”. No caigas en esa trampa: es puro chantaje emocional.

Contra el victimismo, astucia.

Y además, soporte moral: fortaleza interior, una gran autoestima, valor y coraje, poder personal, presencia, preparación constante, aprovechar las oportunidades de crecimiento, para que todo ello permita dos cosas:

A) Que los termiteros sientan cada vez más rabia y envidia y se mueran por fin de un infarto o de su propia bilis, con lo cual ¡problema resuelto! Más puestos de trabajo libres y más sitio para aparcar.

B) Que la persona afectada sea capaz de dar cada vez más y mejores respuestas contundentes, claras y directas, de modo que los enanos mentales se lo piensen dos veces antes de elegir a su víctima propiciatoria. (En nuestros Cursos de Poder preparamos a las posibles víctimas para que sean intocables).

Otro plan de acción importante: conseguir que en las empresas se aplique la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y se evalúen los riesgos psicosociales. De ese modo se llevarán a cabo planes concretos de prevención y una selección de personal adecuada para crear una “cultura de relaciones humanas” que potencie la salud y el bienestar en todos sus términos, que según la OMS incluye los aspectos social y psicológico además del físico.

Otra acción básica y fundamental: la elección de las amistades y centros educativos y culturales. ¡Cuidado! Todo es contagioso, como la peste… y hay que saber elegir.

Conclusión.

Puedes ir además con una grabadora en el bolso en caso de necesidad para las oportunas pruebas que, aunque no sean legales, sí pueden ser disuasorias, sobre todo si las pones en un cassette con un buen altavoz en una reunión de Dirección. ¡A grandes males, grandes remedios! Y recuerda: “de los cobardes nada se ha escrito”, así que no entres a formar parte de ese pelotón de inútiles.

Lo importante es darse cuenta de una cosa: si permites que las cosas que hagan o digan los demás te afecten, el problema pasa a ser tuyo por tu incapacidad de respuesta. No nos sentimos mal por lo que hagan o digan los demás: nos sentimos mal con nosotros mismos porque no sabemos o no nos atrevemos a responderles de forma contundente, clara y sin ambages, como se merecen y se están buscando. Eso significa que todavía en tu interior, por la “educastración” recibida, estás dando más importancia a los demás que a ti mism@. Ahí radica el problema. Y sólo tú tienes el poder de solucionarlo. Si quieres, puedes. Nosotros sabemos cómo.

Animo y que no te pase nada.

La mosca.

La educastración al poder…

Junio 28th, 2009

España, a la cola de la educación, como siempre.

“Dios perdona. La ignorancia no.”

Por si no se han enterado, queridos lectores, España está la segunda por la cola en nivel cultural y educativo en Europa, siendo Finlandia la nº 1. Y por provincias, Andalucía está la última, rozando el índice del más absoluto analfabetismo e incultura, según los resultados académicos que nuestros jóvenes consiguen en los exámenes en nuestro país.

No será porque no nos demos cuenta, los algunos pensantes, de cómo los poderes fácticos, ergo, politiquillos de tres al cuarto, manejados por los cuatro jinetes del Apocalipsis financiero mundial (léase Bill Gates, Rockefeller & Co.) van haciendo todo lo necesario para lograr lo que debieron ser en su momento, digo yo, consejos de Maquiavelo a su Príncipe y que se han convertido en las reglas de oro de todo político que se precie:

1º) Mantener al pueblo ignorante

2º) Divide y vencerás

Lo primero siempre dará como resultado lo segundo y así vamos, siglo tras siglo, década tras década, año tras año, sufriendo desde la conciencia del darse cuenta y desde el dolor espiritual que da la impotencia de no poder hacer nada al respecto más que acogernos al único derecho que nos han dejado: el derecho al pataleo (creo que todavía no nos han quitado la libertad de expresión, espero…), aguantando el tirón de la sociedad del miedo, del victimismo, de las crisis que, como las epidemias controladas, nos sueltan y organizan cada tanto tiempo para que no nos creamos que el estado de bienestar es algo a lo que tenemos derecho los de a pie.

No será tampoco porque no lo venga yo diciendo y escribiendo, desde que, hace casi ya 20 años, inicié mi andadura vocacional de tratar por todos los medios a mi alcance de resucitar a algunos de los muertos mentales que nos rodean en este mundo de zombies alienados por la educastración, medicalizados por el sistema y descerebrados por la TV, y de despertar a algunos de los moribundos que claman porque se les eche una mano y se les abran los ojos de una vez para ayudarles a salir de esta nauseabunda y superficical mediocridad.

Con ese y no otro fin, es para lo que yo uso la PNL en toda su profundidad y alcance, amén de muchas otras técnicas y conocimientos que poseo y todo lo que se me ocurre, que es bastante.

Pero no soy yo sola, menos mal, y para remitirme a las pruebas, sugiero leáis mis artículos en mi web, mi libro “Retorno al Paraíso. El Despertar” y ahora, para más apoyo popular, el artículo de Arturo Pérez Reverte, que no tiene desperdicio, y que, dada su profesión y pluma, tiene la ventaja de llegar al público en general de una manera más oficial, extensa y aplaudida.

Y como su estilo entronca perfectamente con el mío -–todo sea dicho desde mi humildad de escritora anónima—he pensado que ayudaría a muchos a que se den cuenta de cómo nuestra mentalidad no solo no evoluciona, sino que involuciona, y el Sistema ayuda a ello con todo su poder porque debe ser uno de sus objetivos fundamentales.

No quiero parafrasear al autor haciendo alusión a ciertos aditamentos fisiológicos, tanto sean masculinos como femeninos o a otros que consideren ustedes de mayor interés, pero, eso sí: como personas preparadas que somos —mucha titulitis, pero pocas nueces…— les conmino a que lo lean, lo divulguen y trasciendan, porque de los cobardes nada se ha escrito y hacen falta muchas más plumas que las nuestras para reescribir la historia de un modo menos vergonzoso e indigno.


(Una vez me dijo un colega, eso si, en sotto voce, “Inma, tú eres la única mujer que conozco con un par de cojones y políticamente incorrecta.” Real y merecido elogio que agradecí en lo que vale. También otro alumno me dijo: “Inma, tú no despiertas las conciencias: tú resucitas a los muertos.” Y en ello estoy…)

Que ustedes lo disfruten, queridos lectores.

Inma Capo – Directora.

Artículo de Arturo Pérez-Reverte publicado en XL-Semanal.


PERMITIDME TUTEAROS, IMBÉCILES

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros -aquí matizaré ministros y ministras- de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros -el tuteo es deliberado- a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana -que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural-, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.   Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente -recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española-. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos»
Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil, que un malvado. “

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Para mayor abundamiento, cito a continuación a otro gran autor, Carlo M. Cipolla, quien en su ensayo “Allegro ma non troppo” hace un estudio profundo a la par que ameno, de cómo y por qué la estupidez alcanza los más altos cargos en el poder. Os lo recomiendo. Es un libro pequeño y de fácil lectura. “Esencialmente, los estúpidos son peligrosos y funestos, porque a las personas razonables les resulta difícil de imaginar y entender un comportamiento estúpido” (p.75) [] “Contra la estupidez, hasta los mismos dioses luchan en vano” (p.77).

La mosca.

La Carrera de Ratas

Junio 28th, 2009  Tagged

La Carrera de Ratas


En USA se usa mucho en el lenguaje coloquial la frase “la carrera de ratas” y cómo toda persona inteligente debe salirse de la misma lo antes posible, puesto que considerarse una rata a la carrera no es precisamente algo que eleve tu autoestima y te ayude a salir de la mediocridad.

En nuestro educastrado país vemos que, con frase o sin ella, una gran mayoría, se halla inmersa en esa carrera de ratas que entre todos hemos organizado, como si fuese lo más normal del mundo.

Veamos un ejemplo:

Nuestro amigo Pepe es lo que se considera una persona normal, es decir, del montón.

Tiene un trabajo, el mismo, desde hace ya más de 10 años y no ve la forma de prosperar en él, pero como le dijeron en su casa que lo mejor era encontrar un trabajo seguro, de los de “para toda la vida”, pues allí está Pepe, trabajando, tratando de ahorrar para el día de mañana, pagar las cuentas, llevar dinero a casa, pagar los colegios de los niños, ir de compras los sábados, descansar un poco el domingo, porque el lunes tiene que volver a trabajar, para tratar de ahorrar un poco para el día de mañana, pagar las cuentas, llevar dinero a casa, pagar los colegios de los niños, y así día tras día, año tras año, toda su vida… si no hace algo al respecto.

Pepe no se da cuenta de que mientras trata de ahorrar para el día de mañana, está dejando de vivir el día de hoy. ¿Y cuándo es el día de mañana, qué fecha tiene, o es que no llega nunca? ¿Existe algún calendario que ponga “hoy es el día de mañana: ya puede dejar de preocuparse”?

Pepe se ha olvidado de que ese no era su sueño de niño, de adolescente, de estudiante. Él quería acabar una carrera de éxito, ir a estudiar al extranjero, que es donde están las mejores universidades, tener su propia empresa, viajar por todo el mundo, seguir estudiando, hacer cosas importantes, dejar una huella de su paso por el planeta… pero resulta que, no sabe cómo, se casó antes de poder iniciar sus sueños y en cuanto se descuidó se vio convertido en padre de tres hijos que nunca antes habían formado parte de aquellos sueños.

Pepe dice que es feliz cuando se lo preguntas, sin embargo se toma pastillas para dormir, otra porque empieza a dolerle el estómago y aunque es muy joven todavía, un rictus de amargura cierra su boca en un triste paréntesis, mientras que su frente y su ceño se ven ya surcados por pliegues que le dan un aspecto mucho mayor de lo que es.

Pero cuando está en confianza, cuando es la hora de las confidencias con los amigos más íntimos, Pepe se queja, dice que odia esta vida, que está más que harto, que no tiene ilusiones, que no sabe qué le ha pasado en el camino, que no es esto lo que había soñado, pero que no sabe cómo salir de esa “rueda de hámster” que no te lleva a ninguna parte, por mucho que corras.

Porque para ello tienen que ocurrir dos cosas:

- Dejar de hacer lo mismo que has venido haciendo hasta hoy.

- Decidir hacer algo diferente, lo que sea, pero diferente.

Y para ello tienen que darse estos parámetros:

- Estar lo suficientemente harto de la situación actual.

- Decidir pensar por ti mismo y atreverte a llevar a cabo tus sueños.

¿Reconoces ese proceso? ¿Conoces a gente así? ¿Te reconoces tú en esa carrera de ratas? ¿Hasta cuando estás dispuest@ a seguir corriendo sin nunca llegar a una meta que no sea la de jubilarte?

Hace un tiempo me encontré con un amigo de mi juventud, Luís. Nos alegramos mucho de vernos, porque hacía muchos años que habíamos perdido el contacto. Le pregunté por su vida, qué había hecho desde que le conocí a sus 25 años, lleno de energía y proyectos. Luís me contó que se casó, que había tenido dos hijas y que había podido comprarles un piso a cada una porque se habían casado y ya no estaban en casa. Y que él y su mujer volvían a estar solos, pero ya no tenían fuerzas ni ganas de hacer todo aquello que querían hacer y que soñaban juntos, porque los dos se habían dedicado a ahorrar para el día de mañana, pero que nadie le había dicho cuándo iba a llegar ese día y que ahora, a sus 60 años, se daba cuenta de que no había vivido: sólo había trabajado.

Pepe, Luís y la gran mayoría, permitieron que los demás les robaran sus sueños. Porque los ladrones de sueños están más cerca de lo que te imaginas, aunque vayan camuflados de “tú sabes que yo sólo quiero lo mejor para ti”, que no es más que lo que yo haría en tu lugar porque soy cobarde, inseguro, y lo normal es que tú seas como yo, sino yo me sentiré mal porque te veré diferente, es decir, superior. Porque yo tampoco me atreví a vivir mis propios sueños. Sólo hice lo que los demás me dijeron que era lo normal: tener un empleo para toda la vida, que eso es algo seguro (cuando no tienes seguridad interna, precisas de una externa), casarme y tener hijos, y procurar tener una buena jubilación que me permitiera vivir el día de mañana.

“Las personas que no se atreven a hacer algo, te dirán que tú tampoco puedes.”

Para ayudarte a ti mism@, responde con sinceridad a estas preguntas:

- ¿Cuáles son tus sueños, metas, objetivos, ilusiones, deseos, proyectos? Anótalos.

- ¿Cuánto tiempo más estás dispuest@ a seguir haciendo más de lo mismo?

- ¿Cómo te sientes contigo mism@ cuando te das cuenta de que el tiempo pasa y no estás haciendo nada de lo que querías?

- Qué estás dispuest@ a hacer para conseguir lo que tú quieres?

- Qué estás dispuest@ a dejar de hacer para conseguir lo que tú quieres?

Y ahora piensa y responde:

- ¿Qué / cuánto me costará cambiar?

- ¿Qué me estoy perdiendo y me perderé en la vida si no hago el cambio?

- ¿Qué me cuesta ya mental, emocional, física, espiritual y financieramente?

- ¿Cuánto más feliz sería yo ahora?

- Si cambio, ¿cómo me sentiré conmigo mismo?

- Y si no cambio, ¿cómo me sentiré conmigo mismo después?

- ¿Qué más podría conseguir si realmente efectuara ese cambio hoy mismo?

- ¿Qué me impide hacerlo YA?

Todas estas son algunas preguntas básicas de Coaching. Tú tienes las respuestas. Sólo tú. Los demás tendrán sus opiniones, pero eso no es asunto tuyo. Tú tienes que hallar tus propias respuestas internas. Es el único camino.

Para ello necesitas preparación, reciclaje, una nueva programación y mentalidad, es decir, quitar de tu mente todo aquello que te limita y poner todo lo que te falta para estimular tus recursos internos. Eso no se enseña en ninguna escuela ni universidad. Pero sí en mis cursos.

Porque para hacer realidad tus sueños tienes que salir de tu zona de comodidad, ampliar tu mapa del mundo, reconectar con tu fuerza y poder innatos, eliminar limitaciones e integrar nuevos recursos y alternativas de pensamiento, para que tu cerebro y tu mente, reprogramados a tu propia imagen y semejanza, trabajen a tu favor y no en tu contra. Porque tu vida depende única y exclusivamente de una sola persona: de ti. Es tu vida. No la de los demás. Nadie puede vivir tu vida en tu lugar. Igual que tú tampoco puedes vivir a través de la vida de otra persona.

Y eso requiere de una formación profesional, profunda y amplia, porque lo que te voy a enseñar es justamente lo contrario de lo que se enseña en la familia, en el Sistema, en la sociedad educastrada que entre todos hemos creado y que consideramos “lo normal” y que ha dado como resultado que seamos el segundo país por la cola en cultura y educación en Europa.

Y lo “normal” en nuestra sociedad es que “entre todos la matamos y ella sola se murió.”

Las oportunidades nunca se pierden: las aprovechan otros. Los demás pierden su tiempo.

Se nos ha dado el privilegio de la vida y todos hemos venido aquí a una sola cosa: crecer y evolucionar espiritualmente para aportar a la sociedad un mejor ejemplo y dejar una loable huella de nuestro paso por el planeta. Pero la vida no es tan larga como nos la imaginamos. El momento siempre es AHORA. El mañana puede que nunca llegue… y no podemos vivir planificando sobre un futuro que no existe y no podemos controlar. (Las bolas de cristal no funcionan para eso…)

Si este discurso te hace reflexionar, no dudes: escucha tu llama interior, porque es ahí donde radica tu esencia, tu auténtica identidad y es la que te llevará a descubrir tu misión en la vida, y poco a poco podrás ir diseñando tu Plan de Vida, objetivos y metas, para alcanzarla y cumplirla. Sólo entonces serás verdadera y plenamente feliz. Porque no existe mayor satisfacción que la del deber cumplido, pero ante todo contigo mism@.

En mi libro “Retorno al Paraíso. El Despertar” encontrarás detallado y ampliado el proceso de educastración generalizado. Y cómo salirse del mismo.

En mis cursos (ver programas) encontrarás las informaciones, técnicas, experiencias y vivencias que te darán los resultados que necesitas y estás buscando.

También puedes decidir comprarte una rueda de hámster. Hay tantas a tu alrededor que una más no se va a notar, así que no te preocupes por el “qué dirán los demás” porque no se notará ninguna diferencia.

Tú decides. Es tu vida.

La mosca.

Lo que el burka dicta …

Junio 26th, 2009  Tagged ,

No te pierdas este artículo:

http://www.abc.es/20090624/opinion-firmas/burka-dicta-20090624.html#anclaHerramientasArticulo

GABRIEL ALBIAC

Miércoles, 24-06-09

«¡OH, Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran con sus velos hasta los pies: éste es para ellas el mejor medio de darse a conocer y no ser ofendidas» (Corán, 33, 59). Palabra de Alá a Muhammad. Inalterable como el Eterno mismo. Otras cosas le podrán ser reprochadas al Libro; no, que sea ambiguo. Hasta en el detalle de sus excepciones: «Di a las creyentes que bajen la mirada, que sean castas, que no muestren sus encantos, que pongan velos sobre sus pechos, que no muestren esos encantos más que a sus esposos, o a sus padres, o a los padres de sus esposos, o a sus hijos, o a los hijos de sus hijos, o a los hijos de sus hermanas, o a sus sirvientas o esclavas, o a sus esclavos incapacitados para el acto sexual, o a los muchachos impúberes» (24, 31). El velo hasta los pies no es un avatar efímero ligado a interpretación de clérigos. Es lo que el Libro establece. Y nada en el Libro que Dios dictó puede ser erosionado por el tiempo. O por la azarosa interpretación humana. Porque ese velo no es un ornamento. Es la expresión litúrgica de una fobia coránica. La que cristaliza en el dicho de la Sunna: «Un hombre, una mujer. Y Satán en medio». ¿Es humana una mujer? Sólo de un modo tasado. Al cincuenta por cien de la plenitud, tal como fijan las suras 2, 282 y 4, 11-12: «Pedid el testimonio de dos hombres. O, si no los hubiere, de un hombre y dos mujeres». «Si vuestras esposas no tienen hijos, la mitad de lo que poseen os pertenecerá». Igualmente tasada, su sumisión al mando viril: «Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Dios les concedió sobre ellas… Amonestadlas cuando sospechéis su infidelidad, encerradlas en habitaciones a parte y golpeadlas» (4, 34). Condición semihumana que tiene un nombre, en suma. Extraño hoy para Occidente: esclavitud.

Nicolas Sarkozy subrayó anteayer en Versailles, ante la solemne Asamblea conjunta de Parlamento y Senado (la primera de ese tipo en casi un siglo y medio) la centralidad de la lucha republicana contra eso. La abolición de la esclavitud marcó en Francia -primero en 1793, definitivamente en 1848- el punto sin retorno en la universalización del derecho. Se requirió un largo trecho aún y un esfuerzo perseverante para hacer de la norma realidad plena: esta que define a las sociedades libres. Muy pocas, por cierto, fuera de Europa y el Norte de América (que tal vez sea hoy la única Europa viva). Pero no existe avance histórico que no sea reversible. Y, al anunciar la inmediata promulgación de una ley para prohibir el uso del burka, el presidente francés sabía bien que no estaba abordando una anécdota ligada a la libertad religiosa. Sino algo más primordial: la pervivencia de la esclavitud, cínicamente enquistada en nuestras sociedades. «El problema del burka no es un problema religioso», formuló Sarkozy. «Es un problema de libertad y dignidad de la mujer. No es un signo religioso, es un signo de servidumbre, es un signo de humillación». Justo lo que una tierra que se quiera heredera de la libertad no puede admitir. A ningún precio, y por encima de cualquier ideología. «Quiero decirlo solemnemente: el burka no es bienvenido en Francia. No podemos aceptar en nuestro país la existencia de mujeres prisioneras tras una reja, amputadas de toda vida social, privadas de toda identidad. No es ésta la idea que nos hacemos nosotros de la dignidad de la mujer… No debemos avergonzarnos de nuestros valores. No debemos tener miedo de defenderlos»

No, no todos los políticos europeos son iguales. Algunos hasta son inteligentes. ¡Qué envidia! “”

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Pues sí: ¡qué envidia! Pero como en nuestro país, o lo que quede de él, todo vale y no tenemos las agallas necesarias para defender nuestros valores porque estos ya ni siquiera existen, pues así estamos… y así nos va.

Y todo ello en pro de una manida y tergiversada “tolerancia” que no es más que pasotismo, indiferencia y banalidad, resultado lógico de la falta de cultura provinente del “divide y vencerás” y de la mediocridad establecida por real decreto en nuestro país en las últimas décadas.

Para el que no lo sepa, traslado el significado del mal usado verbo tolerar, directamente del DRAE :

1. Sufrir, llevar con paciencia. Resistir, soportar.
2. [tr.]Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.

Y para los que no viajan: en mis viajes a países no occidentales, que conozco en su mayoría, hemos de vestirnos a la usanza local para poder visitar ciertos lugares o no llamar la atención, o no tener problemas, y seguir las normas establecidas en la cultura de cada país. Eso quiere decir, primero, que ellos sí tienen una cultura y no sólo la defienden, sino que obligan a todo el mundo que quiera estar allí a que la siga y se adapte. Y si no, que se vaya por donde ha venido.

Y segundo, que en España, repito, no tenemos ninguna cultura, nada que defender, nada por lo que luchar que no sea entre nosotros mismos, por lo que no me extrañaría nada que dentro de poco se hiciese realidad lo que una amiga me contó:

- Tengo una amiga musulmana, estudiante, muy inteligente, y le pregunté por qué ella, estando aquí y yendo a la Universidad, (porque su marido se lo permitía), aceptaba llevar la vestimenta árabe, con el calor que hace, es decir, el gabán, pañuelo en la cabeza, etc. Ella prometió consultarlo con su esposo. La respuesta que me dio al cabo de unos días, fue la siguiente:

- Pues se lo he dicho y mi marido me ha contestado que no me preocupe, que dentro de poco tiempo conseguirán que todas las mujeres lo lleven también en España. Y así quedó la cosa.

Tontitos no son estos musulmanes: les ponen el burka a las mujeres (si soy incapaz de controlar mis instintos, oculto el estímulo) y así, de paso, no se les ven los moratones, señales o cicatrices que les puedan proporcionar sus amantes maridos temerosos de Alá y dispuestos a cumplir obedientemente con la sura 4.34 de su Libro Sagrado, eso sí: en habitación aparte. ¡Todo un detalle, por Dios, no le vayamos a quitar méritos al Profeta!

PS.- (La sura 4.34 no menciona si la habitación aparte ha de estar o no insonorizada).

La mosca.

y la contra “contraataca”…

Junio 11th, 2009

Pues sí que va rápido esto, ya me acabo de enterar de otra información contraria a lo que manifiesta la película de Zeitgeist, así que como tiene que haber de todo, aqui va el enlace para quien quiera contrarrestar la información, porque para eso está el mapa del mundo de cada cual y para gustos, colores:

http://natsufan.livejournal.com/24342.html

Hala, la polémica está servida…

La mosca

Mi primer saludo

Junio 9th, 2009  Tagged

Hola,

Soy Inma Capo y puedes conocerme en mi web: www.instituto-pnl.com

Es la primera vez que abro un blog, así que no sé muy bien todavía cómo sacarle partido, por lo que toda sugerencia será muy bien recibida.

Mi idea es editar aquí y comunicar mis artículos, programas, informaciones que creo son de interés general y siempre con el enfoque de “la mosca cojonera” : despertar al dormido, resucitar al muerto, sacudir al dudoso, enfrentar al escéptico y ayudar a todos en general, que es el resultado final de toda acción consciente.

Espero que con la práctica esto se convierta en un núcleo de información útil, de ideas a compartir, y de comentarios que pido sean también útiles, sinceros, y de buen gusto.

De antemano agradezco la atención de mis lectores que espero se conviertan en amigos.

Un cordial saludo,

La Mosca Cojonera.